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Hace once años, María Verônica Grossi, una enfermera de 34 años solía trabajar en una clínica en la zona rural de Carangola, en Brasil. El lugar estaba alejado, por lo que Veronica iba en su motocicleta todos los días a visitar a los residentes del lugar que lo necesitaran. En una de estas visitas, conoció a María, una mujer de 58 años que vivía con una hija y su yerno.

“Doña María siempre fue muy comunicativa y humorística. Ella no tenía ninguna enfermedad. Me encantó escuchar sus historias. Nos reímos mucho juntas. Pero ella vivía en una situación muy precaria. Con los años y con el tiempo, creé mi vínculo con doña María ”, contó la enfermera al portal brasileño Razões para Acreditar.

Maria Verônica Grossi

Como se hicieron buenas amigas, Maria comenzó a visitar a Veronica a su casa, donde la enfermera notó que algo andaba mal en la casa de la mujer. Con el tiempo descubrió que sufría agresiones e incluso uso de drogas por parte de su hija y yerno.

Llamó a un trabajador social pero nada se resolvió. Veronica le preguntó a Maria, pero no consiguió nada.

Sin embargo, hace ocho meses, la situación estalló. Verónica fue a la casa de su amiga y encontró abierta toda la residencia. Buscó a Mariam pero no la encontró. De hecho no había nadie y estaba todo volcado.

De repente, encontró a María desmayada y tendida en el borde de la cama. “En el momento, el miedo era tan grande que pensé que estaba muerta. Corrí a casa y pedí prestado el auto de mi padre. Pusimos a doña María en el auto y la llevamos al hospital. La llevaron directamente a la sala de emergencias. Estaba muy deshidratada y tuvo que ser hospitalizada por unos días «, contó Verónica.

Maria Verônica Grossi

Cuando Veronica dio con la hija y yerno de María, ellos le dijeron que no irían al hospital porque tenían otros compromisos. Pasaron diez días y el médico les comunicó que habían detectado un tumor en el tórax de María. “Fue entonces cuando me di cuenta de que la situación era peor de lo que imaginaba”, dijo Verónica.

Intentó contactar a la hija de María, pero nuevamente recibió un no de respuesta. “Ella dijo que no cuidaría a una persona con cáncer. Y me pidió que dejara de buscarla y de enviarle mensajes”, contó.

Verónica tuvo que ser honesta con María respecto a su hija, y también le prometió que cuidaría de ella hasta que se solucionara todo. En ese momento decidió adoptar a María. Ella se puso muy feliz al conocer la noticia. Su hija incluso firmó un documento afirmando que no quería cuidar a su madre.

Maria Verônica Grossi

Hace dos semanas cumplieron seis meses viviendo juntas, llenas de amor y preocupación mutua. Pero no todo es tan lindo: hace unas semanas el dolor de María se intensificó y Verónica no cuenta con los medios suficientes para costear el tratamiento.

Veronica dijo que intentó pedir ayuda a las autoridades de la ciudad, pero desafortunadamente no la obtuvo. Ahora busca ayuda por Internet, apelando a la generosidad de los demás.