Durante toda esta semana, Bukele fue ordenando a sus ministros a través de Twitter que destituyeran a funcionarios vinculados con el anterior gobierno y presidente salvadoreño.

Nayib Bukele ya demostró su uso avanzado de las redes sociales durante la campaña previa a las elecciones en las que hizo historia al ser elegido como el presidente «millenial» que rompía con el histórico bipartidismo en El Salvador.

Lo que pocos esperaban es que esas mismas redes se fueran a convertir en la vía escogida para ordenar públicamente a sus ministros la destitución fulminante de funcionarios vinculados al anterior presidente y su partido.

Durante esta semana, Twitter ha sido testigo de una verdadera sangría de despidos por parte de Bukele.

Una treintena de familiares del anterior presidente Salvador Sánchez Cerén o de otros líderes de su partido, el FMLN, conocieron mediante tuits que se quedaban sin empleo en dependencias del gobierno.

Lo mismo les ocurrió a unos 400 trabajadores de cinco secretarías que Bukele ordenó cerrar al considerar que no eran más que una «fábrica de empleos».

Los seguidores de Bukele celebran cada tuit y esperan con ansias nuevos despidos, al considerar que está cumpliendo su promesa de atacar la corrupción mediante una mayor transparencia en el gobierno.

Muchos de los afectados, sin embargo, ya han adelantado que interpondrán demandas al asegurar que sus contrataciones fueron legales y que sus despidos no respetaron la normativa laboral vigente.

Con información de: BBC