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En Los Polvorines, una localidad cercana a Buenos Aires, Argentina, se vivió una situación bastante dramática hace unos días: lo que era una situación de ingreso a propiedad privada se transformó en un tema de vida o muerte. En la madrugada del sábado 1 de junio, un ladrón ingresó sin autorización a la casa de una mujer en dicha localidad, y se encontró con dos perros pitbull que lo atacaron y lo dejaron completa y absolutamente maltrecho.

El ataque fue más bien un destrozo: el hombre terminó con su oreja derecha cercenada por completo y, lo que es peor, una pierna amputada dada la gravedad de las heridas causadas por los canes, llamados Jana y Roko. Si bien el ladrón (o lo que quedó de él) fue imputado por violación de domicilio privado, a la dueña de los perros —una mujer de 70 años— también se le inició un proceso por «lesiones graves culposas» perpetradas por sus perros.

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Después de que oficializaron estos procesos, el debate se centró en los animales y en su posible sacrificio, dada la gravedad de las lesiones que causaron al ladrón. Si bien hubo alegatos de que fue por defensa propia, el tema seguía dando vueltas debido al terror colectivo y al estigma que tienen los pitbulls en nuestra sociedad. Sin embargo, en el transcurso de la semana siguiente el tema se resolvió a favor de la mujer y sus perros, ya que cambió el tipo de la causa.

«Al principio se le abrió una investigación a la mujer por las lesiones sufridas por este hombre. Se le notifica la iniciación de causa, nada más. Nos acercamos a hacer las debidas aclaraciones a la fiscalía y ahí se cambió lo que era una violación de domicilio, pasó a tentativa de robo. En cuanto a la causa iniciada a la mujer, se decidió con la fiscal que no se va a proseguir».

Jorge Cancio, secretario de seguridad de Malvinas Argentinas, a Crónica.com

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Y la razón es bastante lógica. Independiente del gran daño que estos perros causaron al ladrón, evitaron un daño aún más grande para su dueña, protegiéndola de esta amenaza externa. Por eso mismo, primó el sentido común respecto a los animales. El secretario Cancio lo explica con claridad.

«Ella estaba durmiendo, no mandó a los perros a atacar. Si los hubiese mandado, hubiese sido en legítima defensa por la situación del caso: que ella dormía y eran las 3 de la mañana cuando el hombre entró (…) para sacrificar a un perro tiene que tener rabia o ser peligroso, y este no es el caso. Además la mujer tiene todas las medidas de seguridad necesarias en su casa para tenerlos».

Jorge Cancio, secretario de seguridad de Malvinas Argentinas, a Crónica.com

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El dilema moral en estos casos siempre existirá: si legitimar el ataque por defensa propia o condenarlo por los daños causados. Y personalmente, creo que hay que ser criterioso en este tipo de casos: si el hombre hubiese entrado al domicilio sin ser atacado por los perros, quién sabe qué hubiese pasado con la mujer, que ya se encuentra en una edad semi avanzada y probablemente tiene una capacidad de reacción menor.

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En este caso, los perros actuaron para defender a su dueña de una amenaza externa, y el ladrón tendrá que sufrir las graves consecuencias de sus actos.